El tránsito de las emociones

“Muchas veces, ante una dolencia se pone en marcha un mecanismo de compensación que hace que el individuo responda creativamente”.           

                                                                                                                                              Oliver Sacks

Bajo las dolencias que manifiesta nuestro cuerpo, están aquellas emociones que aprendimos a reprimir, maquillar, o enmascarar, dejando encarcelado el alma que habita en nuestro ser. Fuimos perdiendo la capacidad para expresar nuestras emociones, dejando así de lado al verdadero  sentir, con todo lo que ello implica.

Cada uno llegó a anestesiar este sentir verdadero como pudo, dejando paso al conformismo, la indefensión, y/o al  impulso de “tirar para adelante”, con cada una de las consecuencias según el camino elegido.

Vivimos en una sociedad donde la discapacidad emocional pisa fuerte, pero ir así nos está pasando factura, pues quedamos atrapados, haciendo  síntomas, y cuanto más inconsciencia, es posible más enfermedad física y/o mental.

La energía emocional reprimida quiere abrir vías de expansión, y busca la expresión  como el agua de un río, que quiere llegar al mar. Busca su expresión a través de la motricidad, la expresión de la palabra, la manifestación del sentir, o a través de la sublimación, o la enfermedad como recursos creativos. Si la energía emocional no ha sido expresada, el síntoma queda preso o preso, en el lugar de la emoción callada.

Afortunadamente entre nosotros también ha surgido una búsqueda para aprender a dar salida a esa energía que se queda sofocada. Ese malestar que en sus diferentes manifestaciones se hace figura,  es la alarma, y el centinela, hacia el despertar de la consciencia y la salud. La terapia individual, los talleres grupales, los talleres corporales, el mindfulness,  u otras actividades, son un fiel reflejo de la búsqueda del contacto con la esencia.

Nuestro cuerpo, siempre presto, se alía con los síntomas para enseñarnos el viaje hacia la salud. Cuando el cuerpo nos lleva la cuenta, la energía emocional retenida por circunstancias de la vida, puede convertirse en una energía donde se convierte de pronto en atemporal por instantes,  donde emociones  del pasado, se hacen presentes, entrometiéndose en nuestros futuros. El dolor, el malestar, con diferente sintomatología en variadas cartas de presentación señalan lo que tenemos que enfrentar, cambiar,  saldar. Como dice Eduardo Horacio Grecco, “son los anhelos que no percibimos como  representaciones conscientes”. Aprendimos a hacer lo que pudimos, “allí” en el contexto donde crecimos. Aprendimos a amar, odiar, tener miedo, o a sublimar dentro de una relación en un contexto y luego reprodujimos todo lo que allí aprendimos en nuestros encuentros “aquí” con los que nos rodean, y de repente lo que no estuvo bien en aquel entonces, emerge en los que no pudieron dar salida al daño.

Lo que no expresamos, liberamos, drenamos, vive en nosotros  en la luz, y también en nuestra sombra, y esa emoción no liberada, tiene su razón de existir. Es el resultado de una energía que transita por un camino equivocado.

Además, las emociones siempre vienen acompañadas de sus pares en oposición, por ejemplo la Alegría- Tristeza, el Amor- Odio…etc… Son polaridades complementarias. Todos, todas, transitamos por ellas, con diversas posibilidades de afrontamiento.

¿Cómo hacemos con  las emociones? A veces una de ellas está en la sombra, otras veces se disfraza, otras veces, parece que no existe, otras está a la par en la consciencia, otras se disocia… Siempre existe la polaridad, cómo hacemos con ellas es algo interesante a observar.

Como ya hemos dicho aquí en varias ocasiones, cuando bloqueamos los caminos de la energía emocional, emerge el síntoma, como una manera creativa de expresión del proceso de canalización de esa emoción… Son sus equivalentes, pero convertidos en somáticos. La medicina psicosomática bien ha estudiado todo esto en sus cuadros de enfermedades, donde es el cuerpo el que grita al no poder expresar desde el psiquismo,  a través de sus distintas maneras de externalización.

Puede ser una tarea costosa esto de externalizar las emociones “sofocadas”, porque es a veces tener que luchar contra lo que nos han inculcado desde pequeñas, desde la cultura, las familias, etc… Han sido muchos los momentos de contención afectiva, que se han tornado en nuestra manera de lidiar con la vida.

Más que suprimir las emociones, si nos generan malestar a través de distintas afecciones, deberíamos escucharlas con todo su significado, pues son nuestras grandes aliadas. Acercarnos a ellas, tantearlas, mirarlas, hacernos cargo de ellas es una manera de corregir pasados, presentes y futuros. Es la inversión de nuestro futuro, a través del aprendizaje, la compensación y regulación de ellas, que nos permiten reordenar, y centrar para invertir en nuestro mañana.

Begoña Mariezkurrena

Licenciada en Psicología. Especialidad en Psicología Social y de las Organizaciones por la Universidad del País Vasco. Psicóloga General Sanitaria. Colegiada n.º M-19839
Psicoterapeuta Gestalt, miembro del equipo del Instituto de Psicoterapia Gestalt y de la AETG.

Entrevista a Ángeles Martín

Os compartimos una entrevista que realizaron desde la revista Serendepity, a Ángeles Martín, fundadora y directora del Instituto de Psicoterapia Gestalt y de la Escuela de Psicoterapia Gestalt. Ángeles reflexiona, sobre la salud, la enfermedad, la Gestalt y la sociedad en que vivimos.

Angeles Martin

P: El sistema en el que vivimos ¿Necesita de personas insatisfechas, infelices, neuróticas? El sistema de vida en sí, ¿Es generador de neurosis?

R: Ya Keren Horney escribió hace más de 50 años ” La sociedad neurótica de nuestro tiempo”, así que el sistema crea neurosis, hace ya tiempo que lo viene haciendo, probablemente en paralelo con el desarrollo industrial y la aparición de la sociedad del bienestar y del consumo”.

Yo no creo que sea el sistema o la sociedad quien crea la enfermedad en sí, dado que se recogen y describen en los manuales de psiquiatría conceptos cercanos a lo que hoy llamaríamos neurosis (aunque este término esté cada vez más en desuso) desde hace varios decenios. Lo que si ha traído la sociedad del bienestar es ocuparse de este tipo de “enfermedades” de un modo más general. Es bien cierto que en la actualidad cuando en el primer mundo la mayoría de las personas tiene acceso a la educación y cubiertas sus necesidades básicas se hacen visibles otros malestares por el propio desarrollo de los individuos en esta especie de interés general por sentirse siempre bien, por tenerlo todo, porque cada vez vamos conformando personas con más baja tolerancia a la frustración, personas a las que se les hace más difícil la comunicación con otros seres humanos por los avances tecnológicos y el uso de los mismos. Visto así, sí podríamos decir que la sociedad crea la neurosis, aunque eso no ayuda mucho a responsabilizar a la persona de su malestar y es justamente en eso en lo que la Psicoterapia Gestalt pone el acento. No se trata de buscar culpables sino de encontrar respuestas desde la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene en la construcción de su propia vida.

Creo que, tanto la infelicidad como la insatisfacción, siempre han existido y que forman parte de la   condición humana. La cuestión, para nosotros los gestaltistas, es como encarar la vida para que una y otra no sean compañeras constantes en nuestro camino. La vida en si misma es generadora de neurosis, porque vivir es estar constantemente en contacto con los límites, con las necesidades y las carencias o dicho de otro modo, con la omnipotencia y la impotencia. La persona tiende a la homeostasis y está en una permanente búsqueda de equilibrio, tratando de cubrir sus necesidades para equilibrarse. En la medida que lo consigue, podríamos aseverar que la persona es más feliz y que lo será tanto más en la medida en que cuente con una buena red de apoyo afectivo y adecue sus deseos a sus posibilidades en la búsqueda de su auto-realización.

P: ¿Cómo definirías  una persona neurótica? ¿Cuáles son los límites entre una insatisfacción sana y la tendencia neurótica?

R: Desde la terapia gestalt, una persona neurótica es aquella que no puede discriminar entre sus necesidades y las necesidades de los otros, que no reconoce los límites de contacto entre ella y el mundo, y que los intercambios que realiza con el ambiente le dejan insatisfecho. En palabras de F. Perls “el neurótico es aquél que no ve lo obvio”.

El neurótico no puede ver claramente sus necesidades y, por lo tanto, no las puede satisfacer adecuadamente, así pues, no es alguien que tuvo un problema o un trauma, sino alguien que tiene un problema en el aquí y ahora y aunque sus dificultades tengan que ver con el pasado si logra llegar a darse cuenta en el presente y responsabilizarse de sus pensamientos, emociones y acciones, podrá ir haciéndose cargo de la satisfacción sus necesidades. Cada necesidad cubierta o cada problema resuelto contribuyen a que aumente el autoapoyo y por tanto presentará mejores respuestas creativas y contará con más recursos para afrontar las dificultades de su vida. La vida es un aprendizaje continuo. Y cada respuesta nueva y creativa a situaciones  repetidas y frustrantes  tiende a resolver problemas enquistados.

P: ¿Cómo se somatiza la neurosis? ¿Cómo se manifiesta en la salud? ¿En la colocación postural del cuerpo?

R: En primer lugar, no siempre se somatiza la neurosis. Es cierto que somos un cuerpo, de manera que en él se van reflejando todas y cada una de nuestras experiencias, tanto en lo que a sensaciones, emociones  se refiere como a sentimientos.

Uno de los signos más comunes y extendidos de que algo no va bien es la ansiedad.  En lo que a enfermedades psicosomáticas se refiere quizá las más extendidas sean las patologías del sistema digestivo con la úlcera a la cabeza; pero también pueden considerarse las colitis ulcerosas, el colon irritable, etc. (Si bien es cierto que no todas las enfermedades son de origen psicológico, si es cierto que los aspectos psicológicos de nuestra personalidad inciden en nuestra forma de enfermar y en la enfermedad en sí misma. Y por tanto todas ellas pueden ser tratadas desde la perspectiva psicológica. Sin obviar la perspectiva médica una vez instaurada la enfermedad.

En psicoterapia Gestalt contamos con la técnica de la silla vacía para practicar diálogos entre el órgano enfermo y la persona y descifrar el mensaje que la enfermedad quiere decirnos. A menudo es en el sistema enfermo o en el órgano el lugar en el que proyectamos todos nuestros aspectos negados, nuestra sombra y conviene tratar de reapropiarnos de ellos para completar un auto-concepto más completo de nosotros mismos. Entender en qué nos parecemos al órgano y en qué no, descifrar sus funciones  y su labor en todo el sistema, facilita el camino para el autoconocimiento.

En lo corporal, la neurosis acaba expresándose además en nuestra postura de diversas maneras. La hipótesis de Lowen es que en nuestra estructura corporal se reflejan nuestras defensas psicológicas, así hay una taxonomía caracterológica basada en el cuerpo. Hay cuerpos con el pecho hundido, hombros anchos combinados con caderas estrechas, piernas sólidas que sostienen a la persona con cuerpos pequeños…

P: ¿Recolocar el cuerpo de una forma equilibrada y correcta puede ayudar a equilibrar la mente, a superar estados de ansiedad, miedos, etc.?

R: El trabajo corporal por si solo no es suficiente para equilibrar la mente, así como la medicación por si misma también es insuficiente. Existen actitudes, rasgos de carácter, conductas inadecuadas, que hacen sufrir a las personas y sobre las que es preciso incidir para que se den cuenta de ellas y las comprenda. Hay que  comprender, aceptar, rechazar o transformar las que le hacen infeliz y fomentar las que le producen bienestar. Si no hay cambios en la forma de percibir la realidad, de actuar y de tomar conciencia de cómo hace el neurótico para sentirse mal, el cambio de postura o la toma de antidepresivos y ansiolíticos no es    suficiente para producir los cambios. Es necesario un buen proceso terapéutico para hacer cambios permanentes.

P: ¿Por qué puede conseguir traumatizarnos cualquier pequeña frustración de la infancia y sin embargo no se convierten en un seguro de estabilidad emocional todos los cuidados, el amor, el apoyo emocional y las buenas experiencias de nuestra vida?

R: Yo no creo que eso sea cierto. Si la infancia ha sido buena, ha habido amor, cuidados, aceptación, apoyo, etc. están montadas las bases para una buena existencia. Sólo situaciones muy traumáticas como guerras, accidentes graves u otros acontecimientos similares  pueden romper una existencia que el sujeto ha podido ir desarrollando sanamente. Cuando pequeñas frustraciones son capaces de traumatizar a alguien es seguro que esa infancia no fue tan buena como pueda parecer o recordar.

P: La memoria ¿Es un fiel aliado? ¿O puede ser una trampa para afianzarnos en nuestros traumas? ¿No puede engañarnos nuestra memoria haciéndonos recordar cosas que nunca pasaron, o bien hacer una interpretación gigantesca o reducida de las cosas, según le interese a nuestro estado emocional?

R: La memoria no es totalmente fidedigna ni responde siempre a los hechos reales vividos por el sujeto, sino que está en función de la motivación y la motivación está en función  de las necesidades y de los deseos en ese momento, así como en las creencias. Con el tiempo los recuerdos sufren cambios y tienden a suavizar la intensidad de las emociones involucradas. La memoria no es lo importante en los sucesos positivos o negativos vividos en el pasado, el sujeto recuerda las experiencias del pasado y las cambia o tergiversa de acuerdo a su estado de ánimo, a las personas involucradas en las situaciones y lo que temió o deseo en aquellos momentos. Yo creo que es nuestro estado emocional el que influye en nuestros recuerdos y no la memoria la que influye en lo que recordamos. La memoria es selectiva pero en función de lo dicho más arriba. Amplios estudios realizados en U.S.A. han descubierto que una de las funciones del cerebro es rellenar los huecos, no importa con qué. Inventa, rellena, introduce cambios en lo que no comprende y es capaz de inventar con tal de rellenar vacíos de memoria. (El cerebro no soporta el caos ni los vacíos; los rellena de la mejor manera posible para dar sentido y congruencia a su realidad).

P: ¿Cuáles son los miedos más habituales?

R: En los niños los más frecuentes son: el miedo a la oscuridad, el miedo a los perros y el miedo a personajes monstruosos que aparecen en el cine, la TV, los cuentos y con los que pueden llegar a soñar en forma de pesadillas. En las personas adultas son más variados: miedo al rechazo, miedo al fracaso, a ser vistos en situaciones vergonzosas, miedo al ridículo, miedo a la soledad, hay miedos que pueden desembocar en fobias como el miedo a los ascensores, a las alturas, a los espacios abiertos. Pero quizá el peor de los miedos sea el miedo al miedo, es decir, el miedo que anticipa el miedo.

P: ¿Cómo afrontarlos?

Los miedos son emociones muy poderosas que afectan a lo más profundo del ser humano. Podríamos decir que es una emoción cuasi universal. La cuestión estriba en discriminar cuando es adaptativo y cuando se convierte en patológico. El miedo puede inhibir conductas, crear inseguridades, inhabilitar a la persona para llevar a cabo acciones saludables, desarrollar ideas irreales y construir imágenes de la realidad muy alejadas de ésta. La manera de afrontarlos está relacionada con la experiencia: actuar para confirmar que se puede, opinar y observar que no pasa nada, intentarlo e ir aproximándose a la acción a medida que van pudiendo hacerse cargo de las situaciones.

Generalmente un profesional de la psicología contribuirá a descubrir el origen de esos miedos, la finalidad de los mismos y de qué manera contribuyen a que la persona no se comprometa con su vida y con el entorno, no se haga cargo de sus deseos y necesidades y permanezca anclado en la llamada “zona intermedia”, aquella en la que se da vueltas y vueltas a las ideas en un fallido intento de controlarlo todo.

P: ¿Cómo influye la ansiedad en nuestra manera de abordar las dificultades (la resolución de conflictos) y en el aprendizaje a partir de los mismos?

R: Evidentemente la ansiedad es un gran inhibidor de conductas. Generalmente aparece cuando anticipamos que va a ocurrir algo catastrófico, o quizá tan sólo que va a ocurrir algo que no controlamos, que no depende de nosotros.

Un alto grado de ansiedad es nefasto para el aprendizaje porque la mente de la persona está más ocupada en escapar a lo temido que en aprender algo nuevo, por ello es especialmente importante que el aprendizaje esté enfocado de forma positiva involucrando a la persona en el conocimiento y motivando su curiosidad. A más alto grado de ansiedad más bloqueo y, por tanto menos posibilidades de encontrar respuestas o soluciones a  conflicto.

(Aquí, como siempre, lo que es determinante es el grado. Se precisa un cierto grado de excitabilidad para producir ideas y contactar con los propios recursos creativos ante los conflictos, pero si esta excitación es excesiva puede llegar a producir parálisis y bloqueos.)

P: ¿Cómo ayudarnos a superar el duelo, el dolor de una pérdida?

R: Toda pérdida de un ser querido conlleva un tiempo de duelo y es algo natural. Perder una persona amada produce tristeza, dolor, malestar y a menudo nos hace contactar con sentimientos de injusticia, de desamparo. Casi todos los duelos conllevan un tiempo de retirada del mundo.

Cuando el duelo se hace patológico o cuando mantiene a la persona aferrada al recuerdo y ésta hace de aquél su modus vivendi, es mejor acudir a un profesional que facilite la despedida de esa persona. En terapia gestalt utilizamos la silla vacía para trabajar con los duelos patológicos.  Los duelos se retrasan cuando los sentimientos son ambivalentes.

P: ¿Cómo ayuda la risa, el sentido del humor, la capacidad de desdramatizar las situaciones?

R: Enfocar o encarar la vida de forma positiva nos protege de la depresión y de los estados de ánimo tendentes a mantenernos retraídos y aislados. La risa sincera, la posibilidad de quitarle importancia a las situaciones dramáticas y pensar que forman parte de la vida, el pensar que las cosas desagradables, como enfermedades, muertes o cualquier acontecimiento negativo solo nos ocurre a nosotros nos arrastra a vivir las cosas con mayor dramatismo que si pensamos que forman parte del hecho de vivir. Cuando la gente piensa ¿por qué a mi?, tendría que cambiar el interrogante y  preguntarse también ¿y por qué no a mi?

P: De qué forma nos puede ayudar a conocernos mejor y superar los conflictos emocionales el hecho de escribir?

R: Cualquier forma de exteriorizar lo que sentimos, lo que pensamos, lo que nos preocupa o nos encoge el corazón, es buena para aliviar los sentimientos que lo acompañan. La escritura es una forma de exteriorizar los conflictos. Aunque yo pienso que conversar y compartir con buenos amigos nuestras preocupaciones alivia mucho más el corazón. Evidentemente hay que estar dispuesto a abrirse emocionalmente a las personas en las que confiamos.

P: ¿Cómo ayuda un diario? ¿Cómo deberíamos plantearlo para que resulte más eficaz?

R: Los diarios son una buena ayuda para liberar tensiones, emociones, amores frustrados o cualquier sentimiento que nos agobie. Este método se da mucho más en la adolescencia. No hay una forma de plantearlo que les sirva a todos, cada uno tiene su forma particular de expresar lo que siente en su diario y eso es lo que vale.

No obstante, mi opinión como decía en la anterior pregunta, es que sería mejor fomentar la amistad y la camaradería, enseñar a compartir con amigos y establecer vínculos sólidos de intimidad, en los que el equilibrio entre el dar y el recibir esté presente. Es muy importante, y quizá esté algo olvidado o relegado por las nuevas tecnologías, generar vínculos y redes de sostén entre las personas.

P: ¿Cómo ayudan las cartas a la persona con las que mantienes un conflicto?,  ¿Cómo deberíamos plantearlas para que resulte más eficaz?.

R: Anteriormente una carta era un buen modo de expresar a su destinatario aquello que no nos atrevíamos a decir directa y abiertamente. La carta es como un objeto intermediario que nos facilita la comunicación con el otro. A veces no es necesario enviarla (por ejemplo cuando el destinatario es una persona ausente o alguien que murió),  el mero hecho de escribirla y de expresar a través de ella sentimientos que de otra manera no podemos sacarnos, ya es sanador. Si este trabajo se hace y se completa con un terapeuta podrían cerrarse muchos asuntos pendientes, asuntos  cargados de resentimiento en los que la persona invierte una gran energía y que por tanto no tiene disponible para otras conductas más saludables.

Una carta tendrá dos partes. En la primera, escribimos todos los resentimientos, agravios y emociones negativas, todo lo que nos produjo daño y dolor, todos los rencores, cualquier cosa que tenga que sirva para liberarnos. En una segunda parte escribiremos aquellas cosas por las que apreciamos al otro, le quisimos y nos gustaron de él y de la relación que mantuvimos,  lo que nos unió. Al poder expresar ambas realidades, aligeramos nuestro corazón de muchos resentimientos y valoraremos lo que el otro nos dio. Esto acerca ambos lados y mejora tanto nuestra visión del otro, como la de nosotros mismos.

P: ¿Cómo ayudan los sueños a conocernos mejor y a identificar nuestros bloqueos?,

R: En terapia gestalt hay dos trabajos especialmente reveladores y que se dirigen directamente al núcleo de nuestra personalidad: los sueños y el trabajo con el órgano o el sistema enfermo. Ambos trabajos conducen al paciente y al terapeuta a lo esencial del carácter del primero. Permiten, no sólo identificar los bloqueos sino ayudar a diluirlos, fomentan la responsabilidad y facilitan el darse cuenta de la persona en las tres áreas: pensar, sentir y actuar. A menudo trabajar un sueño da pistas del mensaje del aquí y ahora, del lugar en el que la persona se encuentra y de las posibles salidas del mismo.

P: Cómo ayudan los cuentos a conocernos mejor y a identificar nuestros bloqueos?

R: Los cuentos tienen tres funciones importantes: la más obvia es la de trasmitir conocimientos de unas generaciones a otras; en segundo lugar nos permiten descubrir nuestro guión de vida y en tercer lugar nos dan la oportunidad de identificarnos con los diferentes roles que aparecen en los distintos personajes representados. Trabajar los roles permite asumir y aceptar partes nuestras que están negadas y proyectadas en los personajes que no nos gustan y eso ayuda a hacernos una idea más precisa de quienes somos, ayuda a vernos de un modo más completo con características no tan “vistosas” pero más reales.

P: ¿Qué hacer cuando, a partir de un cuento, identificamos nuestro problema?

R: Más que identificar nuestro problema a través de un cuento, lo que descubrimos es que existe una especie de enseñanza en el cuento que concuerda con formas de actuar en nuestra vida y que están relacionadas con ese guión que a veces  seguimos de forma inconsciente. A través de nuestro cuento preferido podemos averiguar ese guión y ver si seguirlo es lo mejor que podemos hacer en la vida o si hay otras formas no predeterminadas y más abiertas que nos permitan movernos de una manera más libre, gratificante y creativa. Esa identificación con los distintos roles nos ayudará a cuestionar nuestras defensas y a revisar su utilidad en el aquí y ahora, a elegir, en definitiva nuestra manera de actuar y vivir.

P: ¿En que consiste el interés terapéutico de los cuentos? (arquetipos, etc.)

R: Los conocimientos que obtenemos de los cuentos son ricos, variados y valiosos.

Como señalas, en los cuentos aparecen arquetipos que se han trasmitido a través de los tiempos de generación en generación. Los cuentos aparecen cuando los mitos pierden su sentido de poder explicar los fenómenos que eran inexplicables. Los cuentos sirven para transmitir modelos, conocimientos, roles,… así como un cierto sentido ético de lo que está bien y lo que esta mal, ofreciendo recompensas a las conductas loables y sanciones y escarnio a las conductas reprobables. Hay tantos cuentos en la literatura infantil,  que el niño encuentra modelos de identificación que encajan con rasgos de su carácter, por eso tienen importancia terapéutica, porque a través del trabajo con la historia y la identificación del sujeto con los personajes, podemos averiguar sus ideales, su manera habitual de actuar, sus miedos, valores, expectativas, anhelos, etc.

Angeles Martín

Instituto de Psicoterapia Gestalt

angeles@escuelagestalt.es

Curso de Autodescubrimiento – 7 motivos para realizar nuestro curso

El 8 de Mayo iniciamos nuestro Curso de Autodescubrimiento, aproximación a la Terapia Gestalt en grupo. Los encuentros serán semanales de 2 horas de duración, los Lunes de 19.00 a 21.00. El precio de cada encuentro es de 25€ por sesión en función de las que haya habido ese mes.

taller de autodescubrimiento

Los terapeutas somos Erika Kjellander y Nacho Martín, ambos psicólogos y terapeutas gestalticos miembros del equipo del IPG.

Para los indecisos, os aportamos 7 beneficios de apuntaros a este grupo:

7 Beneficios de la terapia de grupo Gestalt

1. Aprendo de experiencias de los demás: Aprendemos de lo que aporta el otro, de su experiencia real. La expresado por el otro nos resuena, nos identificamos en sus emociones y su relato, en lo igual y en lo diferente. El grupo gana experiencia con cada integrante, se nos ensancha el mundo y la conciencia.

2. Tener la experiencia de no sentirme juzgado: Esto es fundamental para poder ir autodescubriéndonos. Es una de las principales normas dentro de los grupos de Terapia Gestalt, no juzgar, simplemente reconocer la experiencia del otro. Cada integrante  tiene sus propias dificultades y no estamos en el grupo para juzgar, aprobar o rechazar al otro sino para acompañar, ayudar y colaborar. Se busca esta ausencia de juicio como primer paso para aceptarse a uno mismo.

3. Sentimiento de pertenencia al grupo ( se ofrecerá continuidad): La idea de este grupo es ofrecer una primera toma de contacto con esta forma de terapia para luego ofreceros para el curso que viene un grupo estable. En nuestra sociedad esto no es fácil de conseguir, tener un espacio de seguridad y confianza. Sin embargo, es uno de los elementos que más salud nos aportan. Ser uno más del grupo, pertenecer y ser aceptado, conforman una experiencia que puede ser transformadora. Todos necesitamos espacios en los que sentirnos aceptados  y darnos cuenta que somos queridos por el resto y tomados en cuenta. El grupo se fortalece con cada miembro que se siente parte de él.

4. Mejora el aspecto relacional: Nuestras máximas dificultades  y fuentes de sufrimiento suelen estar vinculadas a lo relacional, al contacto con el otro. Un grupo de terapia es un lugar privilegiado para tomar conciencia de estas dificultades y mejorarlas.

5. Ensayo real en interacción con otras personas: Lo que que aprendemos dentro del grupo, lo podemos poner en práctica con las mismas personas del grupo, es un espacio de seguridad en el que poder experimentar nuevas formas de hacer, sentir y actuar.

6. No estamos solos: Una de las sensaciones que más sufrimiento nos genera, es la sensación de estar solos ante una experiencia difícil o problema. En un grupo nos reconocemos en el otro en lo doloroso y lo difícil. La experiencia deja de ser algo único, el otro experimenta y siente como nosotros. Así cómo podemos tener el placer de compartir lo positivo, los objetivos que vamos alcanzando.

7. Es más económico que un proceso terapeútico individual: Para terminar y no menos importante una terapia grupal es bastante menos costosa que una individual. No obstante, podrías complementar con una terapia individual de menor frecuencia para poder reforzar tu proceso.

No os lo penséis más, es la oportunidad ideal para lanzaros y tomar contacto con esta forma de trabajo personal.

8 sesiones comenzando el 8 de Mayo. Los lunes de 19.00- 21.00. 25 euros sesión en IPG (C/ Francisco Silvela 74, 1º)

Reserva tu plaza: 913 00 03 21 o info@escuelagestalt.es

¡Últimas plazas disponibles!

Os esperamos!

taller de autodescubrimiento

Terapia infantil: insomnio, pesadillas y terrores nocturnos

El insomnio infantil es una dificultad que se manifiesta en el niño, para el inicio o mantenimiento del sueño. Se puede manifestar como dificultad para conciliar el sueño una vez acostado, o como un despertar temprano con incapacidad para volverse a dormir.

terapia infantil insomnio pesadillas terrores nocturnos

Según algunos autores, a partir de los 6 meses, se considera que un niño sufre insomnio si al menos dos veces por semana necesita más de 45 minutos para quedarse dormido, o si se despierta totalmente al menos una vez por semana, durante la noche, sin poder dormirse de nuevo.

Las pesadillas se definen como un sueño largo muy elaborado, con riqueza de detalles y que provoca en el niño una fuerte sensación de ansiedad, miedo o terror. Por lo general no hacen referencia a situaciones reales (salvo en aquellos niños que han sufrido situaciones traumáticas). A diferencia de lo que ocurre con los terrores nocturnos, el niño, normalmente, es capaz de relatar con todo detalle el sueño, sus personajes, circunstancias y hechos que se han ido sucediendo.

El episodio suele terminar con el despertar del niño, volviendo éste a un estado de plena alerta y con la sensación de miedo o ansiedad todavía presente.

Aunque las pesadillas no suelen suponer un riesgo, por sí mismas, para la salud del niño, sí que pueden producir un cierto temor a dormir, en especial, si éstas son frecuentes. Es en estos casos cuando se puede alterar el patrón de sueño y aparecer secundariamente la somnolencia excesiva, irritabilidad, ansiedad, etc.

Los denominados terrores nocturnos son menos frecuentes que las pesadillas.

Durante el episodio es habitual que el niño se siente bruscamente en la cama y comience a gritar y llorar con una expresión facial de terror y signos de intensa ansiedad. A diferencia de lo que sucede en las pesadillas, no suele despertarse fácilmente a pesar de los esfuerzos de otras personas. Si finalmente se consigue, el niño se muestra confuso, desorientado durante unos minutos y con una cierta sensación de temor pero no tan acusado como en el caso de las pesadillas. No hay recuerdo del sueño y si no se ha despertado totalmente vuelve a dormir inmediatamente sin recuerdo de lo sucedido al día siguiente.

Rosana Pablo Escribano

Terapia Infantil: Miedos, ansiedades y fobias

Los miedos en la etapa infantil están presentes con gran frecuencia y tienen un importante componente de valor adaptativo. Son evolutivos y “normales” a cierta edad. Se vive como desagradable por parte del niño o adolescente, aunque pueden cumplir una función de supervivencia al apartarle de situaciones de peligro reales en un momento determinado.

Terapia Infantil: Miedos, ansiedades y fobias

Sin embargo, cuando este miedo es desadaptativo (no obedece a ninguna causa real de peligro) el resultado es un enorme sufrimiento por parte del niño que lo padece y sus padres. El miedo, puede entonces condicionar las rutinas del menor y alterar sensiblemente su capacidad previa para afrontar sus mismas situaciones cotidianas (ir a dormir, ir a la escuela, estar sólo, etc.).

La tendencia natural será a que los miedos vayan desapareciendo progresivamente. Si no ocurre así, podemos hablar de temores o miedos patológicos que pueden derivar hacia trastornos que necesitan atención psicológica (ansiedad, fobias). Establecer a partir de qué momento el miedo pasa a ser incapacitante para el menor dependerá de la edad del niño, el objeto temido y sus circunstancias, así como la intensidad, frecuencia, sufrimiento y grado de incapacitación que se produce en el niño.

La ansiedad está muy presente en todos los procesos de miedos y, en especial, en las fobias. Los síntomas más comunes son sudoración en exceso (en especial de las manos), mareo, nauseas, insomnio, voz temblorosa… Los niños y adolescentes con trastornos de ansiedad suelen experimentar un miedo intenso, preocupación o inquietud que puede durar largos períodos de tiempo y afectar significativamente sus vidas. Si no se trata con prontitud, los trastornos de ansiedad pueden derivar en repetidas ausencias a clase, deterioro en las relaciones con iguales, baja autoestima, etc.

Los niños y adolescentes con fobias tienen excesivos miedos no reales de ciertas situaciones u objetos. Muchas fobias tienen nombres específicos, y el trastorno puede centrarse en animales, tormentas, agua, lugares altos o situaciones específicas como encontrarse encerrado en un lugar reducido. Los niños y adolescentes sienten verdadero pavor a ser criticados o juzgados duramente por los demás. Intentarán evitar los objetos y situaciones temidas, por lo que el trastorno puede limitar gravemente sus vidas.

Rosana Pablo Escribano

Terapia Gestalt, Mindfulness y Mindfulnessless

Aprovechando el comienzo en marzo del curso de Mindfulness en el IPG, quería compartir con vosotros unas reflexiones acerca la Terapia Gestalt y el Mindfulness. Últimamente escucho que el Mindfulness (Atención Plena) está de moda, y es verdad que cada vez se escucha más, hay más libros, cursos… Pero mucho me temo que lo que realmente está de moda, es su polaridad (como decimos en Gestalt), el Mindfulnessless (ausencia de atención). Sí el Mindfulness ahora emerge como figura, realmente es porque estamos llegando a unos límites de desatención realmente preocupantes. Sólo hay que dar una vuelta por el metro para darse cuenta que nadie está en el aquí y en el ahora, todo el mundo estamos en otro lado, el móvil, el ebook o en el mejor de los casos en las nubes. Mucho me temo, que la moda real, es ésta, la desatención, el mindfulnessless. Estamos ansiosos, (proyectadas hacia el futuro) o depresivos (orientados hacia el pasado), si la angustia es, como decía Perls, un brecha entre el “ahora” y el “después”, no me extraña que esta desatención nos llene de angustia. El momento presente, desde la ausencia de atención, está habitado por una persona en piloto automático, una persona que realmente no está, está en otro sitio, en otro mundo, luchando con miedos o fantaseando con placeres, pero muy lejos de cualquier tipo de satisfacción, alienada en términos de Perls.

Terapia Gestalt, Mindfulness y Mindfulnessless

Como sabemos en Gestalt, la única satisfacción posible es en el Aquí y Ahora, en el presente, el único lugar donde se puede contactar con el objeto que completa nuestro ciclo de necesidades. Él presente es el único lugar donde el contacto es real.

Dicen que hay una frase del músico John Lenonn que decía algo así: “La vida es lo que nos pasa mientras hacemos otros planes”. Lo que puede aportar el Mindfulness es ayudar a reaprender esta atención, volver al aquí y ahora. Al principio, nos va a costar, volveremos a la preocupación, al estrés, a la brecha que decía Perls, pero con práctica, curiosidad, conciencia e interés, a través de las explicaciones y las prácticas propuestas, iremos retomando el presente, volviendo a la guía de las sensaciones, de las emociones, de la satisfacción, reconquistando la vida.

Nacho Martín

Curso Mindfulness (enfoque Gestalt)

Os ofrecemos la oportunidad de conocer este potente enfoque psicológico desde una visión complementaria a la Terapia Gestalt

Curso Mindfulness (enfoque Gestalt)

CONTENIDOS

  • Orígenes y concepto de Mindfulness
  • Principios fundamentales de Mindfulness
  • Técnicas corporales (tensiones físicas, psicosomática, conciencia corporal, etc.)
  • Regulación emocional basada en Mindfulness
  • Fisiología y psicobiología del estrés y estrategias de reducción.
  • Desarrollo progresivo de la atención focalizada y abierta.
  • Comunicación consciente.
  • Técnicas de Mindfulness informal, para trasladar las prácticas aprendidas al día a día.

¿PARA QUÉ?

Cientos de estudios clínicos han demostrado que la práctica de Mindfulness ayuda a:

  • reducir el estrés, la ansiedad y por tanto la presión arterial.
  • aumentar la memoria y la capacidad de concentrarse en una tarea.
  • reducir la reactividad emocional y el insomnio
  • aumentar el funcionamiento del sistema inmunológico.
  • reducir el malestar psicologico, gestionando más eficazmente los pensamientos, las emociones y el dolor para conseguir una mayor resistencia emocional y psicológica o cultivar profundos estados de relajación.
  • vivir desde el presente, con mayor plenitud y bienestar.
  • reducir el pensamiento repetitivo e improductivo que da vueltas a una misma idea sin llegar a ninguna conclusión o solución.

¿CÓMO HACEMOS?

En las sesiones de hora y media, aprenderemos a practicar ejercicios de meditación, estiramientos, respiración, relajación y como gestionar pensamientos y emociones para aplicarlas a la vida cotidiana. Las sesiones se completan con tareas semanales de práctica individual en casa con la ayuda de grabaciones de audio y materiales impresos.

Se enseñan y practican una serie de meditaciones relacionadas con la práctica de Mindfulness y atención plena, para que tengamos las herramientas necesarias para utilizarlas en vuestra vida cotidiana. El curso es participativo y experiencial, e incluye espacios para que podáis compartir vuestras experiencias y tener un seguimiento individual de vuestra práctica. Esto da la oportunidad de aprender de otras personas y generar un espacio para compartir y apoyarnos en la práctica unos a otros. Los grupos serán pequeños para que haya la posibilidad de una atención individualizada a cada alumno. Pretendemos que este grupo sea un apoyo para poder aprender y profundizar en esta práctica.

¿PARA QUIÉN?

  • Para cualquier persona que quiera sentirse más contactada y satisfecha con ella misma.
  • Para los que alguna vez han tenido intención de meditar y no han sabido cómo ni por donde empezar.
  • Para los que ya han meditado pero quieren profundizar en este enfoque.
  • Para lo/as que se sienten invadido/as por el estrés y/o la ansiedad.
  • Para terapeutas y psicólogos que quieren aprender a utilizar este enfoque con ellos mismos y sus pacientes.
  • Cómo complemento a una terapia o para continuar el trabajo personal al término de una.

IMPARTIDO POR: Nacho Martín

En el IPG (Instituto de Psicoterapia Gestalt)

C/ Francisco de Silvela 74, 1º. Metro Avenida de Ámerica y Diego de León

Grupos pequeños, plazas limitadas

91 3000 321

info@escuelagestalt.es

Curso Mindfulness (enfoque Gestalt)

Nuevo Grupo de Terapia: 7 Beneficios de la terapia grupal

A largo del mes de febrero, en función de ir cerrando los participantes arrancarán nuestros nuevos grupos de terapia. Su duración inicial será hasta el mes de junio. Los encuentros serán semanales de hora y media de duración. El precio de cada encuentro es de 25€ por sesión en función de las que haya habido ese mes.

Nuevo Grupo de Terapia: 7 Beneficios de la terapia grupal

Hay un grupo de tarde los lunes de 19.30 a 21.00 con terapeutas Erika Kjellander y Nacho Martín, y otro en horario de mañanas con Erika Kjellander y Begoña Mariezkurrena, todos miembros permanentes del equipo del IPG.

Para los indecisos, os aportamos 7 beneficios de apuntaros a este grupo:

7 Beneficios de la terapia de grupo Gestalt

1. Aprendo de experiencias de los demás: Aprendemos de lo que aporta el otro, de su experiencia real. La expresado por el otro nos resuena, nos identificamos en sus emociones y su relato, en lo igual y en lo diferente. El grupo gana experiencia con cada integrante, se nos ensancha el mundo y la conciencia.

2. Tener la experiencia de no sentirme juzgado: Es una de las principales normas dentro de los grupos de Terapia Gestalt, no juzgar, simplemente reconocer la experiencia del otro. Cada integrante  tiene sus propias dificultades y no estamos en el grupo para juzgar, aprobar o rechazar al otro sino para acompañar, ayudar y colaborar. Se busca esta ausencia de juicio como primer paso para aceptarse a uno mismo.

3. Sentimiento de pertenencia al grupo: En nuestra sociedad esto no es fácil de conseguir, tener un espacio de seguridad y confianza. Sin embargo, es uno de los elementos que más salud nos aportan. Ser uno más del grupo, pertenecer y ser aceptado, conforman una experiencia que puede ser transformadora. Todos necesitamos espacios en los que sentirnos aceptados  y darnos cuenta que somos queridos por el resto y tomados en cuenta. El grupo se fortalece con cada miembro que se siente parte de él.

4. Mejora el aspecto relacional: Nuestras máximas dificultades  y fuentes de sufrimiento suelen estar vinculadas a lo relacional, al contacto con el otro. Un grupo de terapia es un lugar privilegiado para tomar conciencia de estas dificultades y mejorarlas.

5. Ensayo real en interacción con otras personas: Lo que que aprendemos dentro del grupo, lo podemos poner en práctica con las mismas personas del grupo, es un espacio de seguridad en el que poder experimentar nuevas formas de hacer, sentir y actuar.

6. No estamos solos: Una de las sensaciones que más sufrimiento nos genera, es la sensación de estar solos ante una experiencia difícil o problema. En un grupo nos reconocemos en el otro en lo doloroso y lo difícil. La experiencia deja de ser algo único, el otro experimenta y siente como nosotros. Así cómo podemos tener el placer de compartir lo positivo, los objetivos que vamos alcanzando.

7. Es más económico: Para terminar y no menos importante una terapia grupal es bastante menos costosa que una individual. No obstante, podrías complementar con una terapia individual de menor frecuencia para poder reforzar tu proceso.

Y por último os recordamos que estás horas de terapia grupal también son valoradas de cara a la AETG, para los que necesitéis completar vuestra terapia personal como terapeutas Gestalt.

Os esperamos.